
La serenidad de la mente surge de una mente que no quiere nada
La serenidad, la calma y el sosiego se encuentran sólo en uno mismo
Porque en todo ser humano existe un
espacio de quietud, solo hay que hacerle un espacio.
Cuando el bullicio de los pensamientos y
de las emociones cesa la serenidad se manifiesta.
Igual que hace el sol cuando las nubes se
retiran.El sol nunca se fue, siempre estuvo.
De la calma y de la serenidad nacen la
consciencia y la inteligencia.Y una reconfortante y beneficiosa
sensación de calma profunda y de paz interior.
La serenidad es un estado del ser humano
que se transmite a toda su vida y a las personas con las que trata.
Y sólo de la calma puede brotar la sabia
reflexión, el pensamiento y las palabras y obras sosegados.
La comprensión de los problemas llega
cuando la mente está muy calmada, en paz no quiere nada , no quiere tener nada.
Guerras, hambre, interminables conflictos
entre individuos y entre sociedades...Los problemas se van sucediendo a través
de los siglos.
Pero sólo entendemos el problema cuando
nos hallamos directamente frente a él, cuando nos enfrentamos con el hecho.
Sólo podemos enfrentarnos con el hecho
cuando no se interpone ninguna agitación entre la mente y el hecho.
Si queremos comprender es necesario que la
mente esté...serena
Existen múltiples sistemas para serenar la
mente.
Sin embargo, cuando forzamos a la mente
para que se serene, con esa disciplina la mutilamos.
Por esta misma razón casi todas las
personas que intentan ser “espirituales” están mutiladas, muertas.
Porque han sometido a disciplina a la
mente para que esté serena.
Pero una mente disciplinada no puede estar verdaderamente serena. Sólo está reprimida y oprimida.
Nuestra mente está agobiada porque tenemos
problemas.Y para evitar los problemas hacemos que la
mente se calme.
Pero es la mente la que ha proyectado
estos problemas.Y no hay problemas a parte de la mente.
Por esto es tan importante conocer y
comprender los condicionamientos de la mente.
Cuando la mente comprenda que sólo estando
serena surgirá la comprensión.
Entonces se calmará totalmente, con una
calma que no es impuesta, ni es resultado de la disciplina.
Sólo en esta verdadera serenidad
descubrimos lo eterno, aquello que está más allá del tiempo.
Sólo en la serenidad surge la creatividad
y los problemas se resuelven.
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